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Domingo, 29 de mayo de 2005

No quisiera ser tan histórico como un país inexistente

Amanece. Las cosas sobre la tierra permanecenocultas, siempre ocultas. Veré apesonas que se mueven, que retornan o se evaden, que se besan o se asesinancon deleite, pero no sabré absolutamente nada sobre los motivos que les empujan a tales comportamientos. Algún psicólogo querrá buscar una explicación real y sensible, pero se verá abocado a acatar la explicación social, aquella que afecte igualitariamente al mismo número de indiivduos y sin causar ningún tipo de prejuicio a clases desfavorecidas, a clases descriminadas, históricamente hablando. Porque para mi tristeza sólo lo histórico tiene validez en este mundo grisáceo que me obligan a popularizar. Un saludo desde la esquina torcida de un bar anónimo.

Por: JM. Prado - Antúnez | paseos solitarios | Comentarios (1) | Referencias (0)

Viernes, 20 de mayo de 2005

Nadie parece querer actuar de Sam Spade

Las paredes son el mejor lugar para escribir, añadida la culpabilidad por realizarlo. Enfrente de la pared, conel rotulador en la mano o una tiza, aun me muestro incapaz en la utilización del botecito de esprai, escribiré en la pared, vigilante de las esquinas, no aparezca la autoridad pertinente y perniciosa, la mar de las veces, para atraparme en el instante que vulneraba tu inocencia como Houdinni escapa de la camisa de fuerza, del estanque dorado, de la pecera herrumbosa. Curiosamente, siempre escapamos a la carrera de triadas, de trinidades, del misterio. Preferimos sin más la lujuria conocida que el alma sosegada por conocer. La quise y la perseguí hasta su casa, si tuviera la misión policial o detectivesca, siempre Sam Spade. Bajo la lluvia me protegía en la marquesina que enfrentaba su portal, sabiendo que ella encendía la luz, se quitaba aquella ropa ajustada, se ponía el pijama y lloraba, lloraba la noche entera, lágrimas de separación y lejanía. Cuánto hubiera dado por ser el hombro que cubriera la desesperanza que aullaba y haberle donado un mundo nuevo, donde se hubiera prohibido la separación, acoger mi mano a la suya y que cesaran las lágrimas. No pudo ser. El hombre, casi todos loshombres, acaban por ser muchedumbre y se buscan para lograr la unidad mental del ser único: unicidad se sentimientos, unicidad de convicciones, unicidad de acciones. Vale, vale, yo también...

Por: JM. Prado - Antúnez | cinema | Comentarios (1) | Referencias (0)

Lunes, 16 de mayo de 2005

Las mujeres tristes toman el café en una esquina del bar

La he espiado un día más, sentada en la mesa última del bar, en la esquina, doblando su pañuelo e introduciédolo en el bolso. No sé porqué no pude apartar los ojos de su mirada. Confundido, me marché y no pude escribir más, una semana entera sin poner una línea en ningún lugar. Hay ojos que son verdaderamente impedimentos para la acción, que impiden cualquier reflexión, que piden simplemente que actúes. Son miradas continuas que no se disipan en ningún horizonte, miradas discretas que se refugian en sus anhelos y te requieren a todas horas. Son miradas que te impiden la concentración y auguran que es imposible seguir proponiendo ni una sola palabra descriptiva: levántate y actúa...

Por: JM. Prado - Antúnez | cinema | Comentarios (1) | Referencias (0)

Domingo, 08 de mayo de 2005

Mis costillas de Adán las asan las mujeres que no me aman

Acercándome al espejo no veo sino un fracaso pepetuo. Cuántas mujeres pasaron por la vida y a mi lado o circunvalándome y las necesité y me dijeron el mundo no es mío, el amor es triste. Pero el ejemplo me mira desde la cruz. El amor es triste, decían las chicas que necieron a la par que yo. Y la chicas de después no tienen amor, dicen, pero es que el amor se da, se tiene, se coordina con tus besos, se satisfacen de fluídos corporales, se comportan de tacitidades. Ahí, tras el espejo, reunidas todas, asan las costillas de adán y yo quedo ausente como un misógino...

Por: JM. Prado - Antúnez | cinema | Comentarios (1) | Referencias (0)

Lunes, 02 de mayo de 2005

No se te ocurrirá morirte el mismo día que una persona notoria

Todos los tanatorios son iguales: lugares para el descanso eterno. Cuando cruzas el umbral de los mismos, hoy en día, no sabes bien dónde te encuentras, que a veces sólo falta el anuncio de la piscina con trampolín utilizable para multisalto. Anucios más propios de un buen hotel: habitaciones confortables, espacios inauditos, una eternidad de corazones rotos. Cruzas silencios y silencios, hacia una habitación incorrecta, buscando a quién fuera amigo o familiar o un desconocido pero familiar de un buen amigo, no te importa la última visita. Todas las muertes del mundo, aquellas que pueden afectrate o no afectarte personalmente, sirven para que vayas preparándote para cuando llegen las reales que te van a causar daño anímico y te dejarán memoria dermatológica. Todo el mundo piensa igual ante el ataúd que no se encuentra vacanta y muy presente, a la vista tras el cristal, como los cuadros de enorme valor, como los objetos de gran importancia: ha sido mejor así. Cuatro palabras analizables sintácticamente y en su valor contraenvite, si lo deseáis. No lo deseo. Igual que en supermercado, acaba de salir la voz de la señorita anunciando el comienzo de la próxima misa en favor de las almas de los difuntos. El sacerdote incia la celebración con la voz entrecortada, y comenta que uno de los fallecidos era persona importante y querida y amigo suyo. Las palabras de la homilia, aunque aplicables a todo el mundo, como siempre, son muy sentidas porque este hombe era muy cercano al sacerdote, muy cercano... Yo comienzo a mirar la figura del cristo crucificado y ver cuál es la palabra que me sanara, una palabra suya, amor. ¿Qué siginifica amor en la voz del crucificado? ¿Qué siginifica amaros los unos a los otros como yo os he amado? Voy a ver al hombre notorio y por simpatía de vivo abrazo al hombre a mi frente con las cuentas en la mano y otra mano, de amantísima esposa, dándole calor en su mano sola...¿qué significa amor? Quizá mañana tenga ganas de escribirlo...hoy me siento una extraña criatura en manos de no sé quién que ni siquiera sé si me da calor de esposa amantísima...un abrazo, vámonos a dormir...

Por: JM. Prado - Antúnez | paseos solitarios | Comentarios (1) | Referencias (0)

Domingo, 24 de abril de 2005

Quien golpea a la puerta necesita el calor que me falta

A veces los timbres suenan estridenten, con exceso de dedos apretando en el llamador, llega a quemarse o, al menos, el olor a calor excesivo se transmite por el aire desde el auricular por el que respondo a la nariz que husmea, siempre husmea. Las narices siempre husmean, cuando se sientan en un parque público hasta cuando las nubes se elevan y cantan que desde las cuevas llueva, todo lo que pueda llover. Los que llaman de esa manera, acuciante, desesperada, compugida, dolida, necesitan algo que no poseen, su llamada es erótica. La erótica, lo erótico, cualquier acción donde demostramos que hay algo que no poseemos y precisamos, que optamos a conseguirlo con la esperanza de obtenerlo aunque la realidad nos haga constatar que ha sido imposible. Todo acto también. En cualquier acto erótico evidenciamos que lo que amamos no lo tenemos y así lo buscamos y tratamos de conseguirlo. En ocasiones creemos hallarlo en una persona determinada, con la que nos volcamos y a la que ascendemos a los cielos de la lujuria y la dominación. Al momento, vemos que no posee la tal persona aquello que necesitamos, porque ni nosotros sabemos qué precisamos. Persistimos sin duda en la búsqueda. Lo más erótico que existe es la búsqueda de todo lo que necesitamos y nos constituye como nosotros, nos da esencia, la viviencia de nuestra vida, de nuestra existencia. Todo el mundo llama a nuestra puerta para pedir el calor que nosotros no tenemos. Lo siento amor, hoy tampoco sé darte lo que debo, ¿qué es lo que debo donar a tu vida? Sigo oculto en la biblioteca, leyendo, como un mal marx, como el marx menor, por cierto, y hago que todo sea material a falta de existencia que construir.

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Sábado, 23 de abril de 2005

Todas las muertes ficticias de Ana Ozores

Entre mi "tú" y tu "yo", la única distancia posible, lamentablemente, es el olvido. Un diamante es para siempre, porque es la representación exacta del olvido. Mira tú que en ocasiones o siempre es importante que exista es distancia, el olvido, para que pueda introducir la soledad más sonora o menos, soledad moral. La soledad moral que es afición incontestable a la ausencia. Cuántas veces, cuántas, se mira al sillón vacío, a la cama fría, a la foto enmarcada. La ausencia sólo se puede representar en su imagen, en la fotografía, en el cuadro de quien falta. No estamos completos sin ese ausente, ausencia, que nos condiciona la vida. Obtenerlo, eso quizá es lo que se pretenda. Incluso con el ser amado, cuando no me abraza o besa, cuando no lo encuentro a mi lado, se me asemeja virtualemente perdido en la asuencia. Entiendo entonces al melancólico estudiante de Praga y al diablo a su lado. Es evidente que el estudiante de Praga anhela la compañía de otros, la popularidad, la fama, la gloria, esa que hoy se consigue con la intimidad vendida; que el diablo se la concede a cambio de su imagen reflejada en el espejo. El diablo que sabe tanto por viejo zorro y arcángel caído, se refugiará en las imágenes del estudiante para enjaguar su propia soledad; el estudiante, al perder el reflejo de sí, pierde su esencialidad y gana la soledad no moral, la Isla del fin del Mundo, la animalidad. Ana Ozores, no la compadezco, vende sus vetustas imagenes como recordatorios funerarios, y hace que todo el mundo la abandone. Ana Ozores vende a Vetusta su imagen reflejada en las paredes de la ciudad y acaba por morir en cada esquina, a manos de los más cercanos y los más arcanos. No he de vender mi imagen así el diablo me ofrezca no sólo el Mundo, sino ser el mismísimo Dios, porque perderé lo más humano que tengo, la posibilidad de moldearme a mí existencialmente, al margen de cielos e infiernos, al margen de dioses y diablos varios.

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Domingo, 17 de abril de 2005

Las coronas fúnebres no debieran llevar anotaciones empresariales

LLegué tarde a los dos entierros a los que acudí esta semana. En ambos, la Iglesia donde se celebraba el funeral, abarrotada a mi llegada. Sin espacios disponibles, debí acomodarme en los únicos huecos vacantes, bien visibles. La primera fue oficiada algo así como por siete sacerdotes acólitos del oficiante principal; la segunda sólo un sacerdote al que acompañaba un cantante frustrado pero que hace vibrar las teclas del órgano. En fin, dispuesto al funeral, le eche un vistazo al frontal de coronas fúnebres que se disponían en semicírculo. Todas ellas familiares, desde siempre te recordaremos a nunca te olvidaremos, etc., y sí la firma de todas era emocionante, tus hermanos, tus hijos y nietos, etc., hubo una que llamaba realmnete la atención, Contrucciones Berruguete S.L., ¿es qué hay gente en este sur que habito que no puede olvidar mencionarse por el cargo ni al mandar una corona de recuerdo memorial? Conste que me la trae al pairo, pero no pude dejar de evitar pensar en la muerte de algunas personas que siempre llevan el cargo a cuestas, Concejal de Cultural del Ilustre Ayuntamiento, y, al caer, Ex - Concejal de Cultura del Ilustre Ayuntamiento. Como cuando te requieren al teléfono y dicen, disculpe, soy el pintor más conocido al sur del sur (localismo puro), sino dice, soy el Presidente Plenipotenciario de los potenciarios del sur, no sé, una retahíla de cargos que le enciman sobre el teléfono y le manifiestan a los ojos de los demás como el mandamás, y te llama para...Murieron con los cargos puestos, como Errol Flint haciendo de quién mandó el séptimo de caballería, Custer, cómo cuesta olvidar un cargo yuna batalla.

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Jueves, 14 de abril de 2005

Viaje de ida con noche a la vuelta

Hoy he caminado en llantas de aluminio la estepa de gris que conforma y deforma mi mundo de sucesión de amaneceres y anocheceres, de nieblas, luces y tinieblas, de evanescencias y ausencias, de preguntas sin respuesta. La única intención que se inscribía en mi mente, traspasar la frontera al noroeste para llegar al norte. En el norte encontraré el cielo, el edén, el paraíso terrenal, el nombre del mismo Eire, un bello nombre con el que llamar a una mujer. He acelerado mis llantas a punto de fuego, chispas sobre la calzada. Hundía en pie en el acelerador hasta confundirse ambos en el asfalto recalentado. Siempre con la vista al frente, siempre con las pupilas en el norte. No he llegado, dando vueltas en una ciudad que se siente otra, que es lo que ocurre en esta tierra gris, en esta estepa castellana, he acabado oculto en el subsuelo de un aparcamiento, preguntándome quién será quien pregunta que quién lo pregunta. Este mundo de hoy es a la vez lejano, triste e inexistente, que más que voces se diría que lo pueblan ecos.

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Martes, 12 de abril de 2005

Sol, luna y ceniza

No vivo ni veo en un lugar donde siempre amanece, donde los hombres continuamente reciben los benéficos rayos del sol. No vivo ni veo en un lugar donde el sol siempre se pone, donde los hombres viven mirando con fijeza el color de leche de luna. Curiosamente, donde siempre sale el sol, en lo lugares donde siempre amanece es donde más pronto anochece y menos horas de sol hay. Donde el sol se pone, es donde es más de día siempre, hay más horas de sol. Donde yo vivo ni amanece ni anochece, ni hay sol ni luna, ni las estrellas brillan. Es un lugar entre el día y la noche, entre el sol y la luna, entre los rayos benéficos que todo lo brotan y los reflejos de luz de luna. Vivo en lo gris, en el color de lo mortecino, de la ceniza, de lo anodino, de lo fenecido. Para qué querré esclarcerme si lo que ha de aparecer no va más allá de lo ausente. Porque lo gris es lo ausente, lo que aparece cuando se mezclan la luna y el sol, la luz y la oscuridad, lo derecho y lo izquierdo, el este y el oeste. Yo sueño con lo oeste, con huir a lo izquierdo, donde se pone el sol; pero también idealizo que quiero ir a lo este, a lo derecho, a donde sólo amanece. Por éso me transcurre el tiempo con rapidez de cigarrillo consumido por la histeria; por éso soy sólo pura ceniza; por éso me pinta el traje lo anodino. La ausencia está presente en el color de los cabellos que a mi lado lacios cosquillean mi rostro. Vivo en lo gris, en lo anodino, en el fallecimiento. Será por ello que yo, al buscar mi esclarecimiento, sólo hallo la ausencia. ¿Quién es el ausente? .....................................................................................................................................................

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