manifestar mi propia perplejidad
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Martes, 12 de abril de 2005
No vivo ni veo en un lugar donde siempre amanece, donde los hombres continuamente reciben los benéficos rayos del sol. No vivo ni veo en un lugar donde el sol siempre se pone, donde los hombres viven mirando con fijeza el color de leche de luna. Curiosamente, donde siempre sale el sol, en lo lugares donde siempre amanece es donde más pronto anochece y menos horas de sol hay. Donde el sol se pone, es donde es más de día siempre, hay más horas de sol. Donde yo vivo ni amanece ni anochece, ni hay sol ni luna, ni las estrellas brillan. Es un lugar entre el día y la noche, entre el sol y la luna, entre los rayos benéficos que todo lo brotan y los reflejos de luz de luna. Vivo en lo gris, en el color de lo mortecino, de la ceniza, de lo anodino, de lo fenecido. Para qué querré esclarcerme si lo que ha de aparecer no va más allá de lo ausente. Porque lo gris es lo ausente, lo que aparece cuando se mezclan la luna y el sol, la luz y la oscuridad, lo derecho y lo izquierdo, el este y el oeste. Yo sueño con lo oeste, con huir a lo izquierdo, donde se pone el sol; pero también idealizo que quiero ir a lo este, a lo derecho, a donde sólo amanece. Por éso me transcurre el tiempo con rapidez de cigarrillo consumido por la histeria; por éso soy sólo pura ceniza; por éso me pinta el traje lo anodino. La ausencia está presente en el color de los cabellos que a mi lado lacios cosquillean mi rostro. Vivo en lo gris, en lo anodino, en el fallecimiento. Será por ello que yo, al buscar mi esclarecimiento, sólo hallo la ausencia. ¿Quién es el ausente? .....................................................................................................................................................
Por: JM. Prado - Antúnez | paseos solitarios | Comentarios (1) | Referencias (0)