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Sábado, 23 de abril de 2005

Todas las muertes ficticias de Ana Ozores

Entre mi "tú" y tu "yo", la única distancia posible, lamentablemente, es el olvido. Un diamante es para siempre, porque es la representación exacta del olvido. Mira tú que en ocasiones o siempre es importante que exista es distancia, el olvido, para que pueda introducir la soledad más sonora o menos, soledad moral. La soledad moral que es afición incontestable a la ausencia. Cuántas veces, cuántas, se mira al sillón vacío, a la cama fría, a la foto enmarcada. La ausencia sólo se puede representar en su imagen, en la fotografía, en el cuadro de quien falta. No estamos completos sin ese ausente, ausencia, que nos condiciona la vida. Obtenerlo, eso quizá es lo que se pretenda. Incluso con el ser amado, cuando no me abraza o besa, cuando no lo encuentro a mi lado, se me asemeja virtualemente perdido en la asuencia. Entiendo entonces al melancólico estudiante de Praga y al diablo a su lado. Es evidente que el estudiante de Praga anhela la compañía de otros, la popularidad, la fama, la gloria, esa que hoy se consigue con la intimidad vendida; que el diablo se la concede a cambio de su imagen reflejada en el espejo. El diablo que sabe tanto por viejo zorro y arcángel caído, se refugiará en las imágenes del estudiante para enjaguar su propia soledad; el estudiante, al perder el reflejo de sí, pierde su esencialidad y gana la soledad no moral, la Isla del fin del Mundo, la animalidad. Ana Ozores, no la compadezco, vende sus vetustas imagenes como recordatorios funerarios, y hace que todo el mundo la abandone. Ana Ozores vende a Vetusta su imagen reflejada en las paredes de la ciudad y acaba por morir en cada esquina, a manos de los más cercanos y los más arcanos. No he de vender mi imagen así el diablo me ofrezca no sólo el Mundo, sino ser el mismísimo Dios, porque perderé lo más humano que tengo, la posibilidad de moldearme a mí existencialmente, al margen de cielos e infiernos, al margen de dioses y diablos varios.

Por: JM. Prado - Antúnez | paseos solitarios | Comentarios (0) | Referencias (0)

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