manifestar mi propia perplejidad
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Viernes, 20 de mayo de 2005
Las paredes son el mejor lugar para escribir, añadida la culpabilidad por realizarlo. Enfrente de la pared, conel rotulador en la mano o una tiza, aun me muestro incapaz en la utilización del botecito de esprai, escribiré en la pared, vigilante de las esquinas, no aparezca la autoridad pertinente y perniciosa, la mar de las veces, para atraparme en el instante que vulneraba tu inocencia como Houdinni escapa de la camisa de fuerza, del estanque dorado, de la pecera herrumbosa. Curiosamente, siempre escapamos a la carrera de triadas, de trinidades, del misterio. Preferimos sin más la lujuria conocida que el alma sosegada por conocer. La quise y la perseguí hasta su casa, si tuviera la misión policial o detectivesca, siempre Sam Spade. Bajo la lluvia me protegía en la marquesina que enfrentaba su portal, sabiendo que ella encendía la luz, se quitaba aquella ropa ajustada, se ponía el pijama y lloraba, lloraba la noche entera, lágrimas de separación y lejanía. Cuánto hubiera dado por ser el hombro que cubriera la desesperanza que aullaba y haberle donado un mundo nuevo, donde se hubiera prohibido la separación, acoger mi mano a la suya y que cesaran las lágrimas. No pudo ser. El hombre, casi todos loshombres, acaban por ser muchedumbre y se buscan para lograr la unidad mental del ser único: unicidad se sentimientos, unicidad de convicciones, unicidad de acciones. Vale, vale, yo también...
Por: JM. Prado - Antúnez | cinema | Comentarios (1) | Referencias (0)